El Primer Paso Hacia El Cambio.

Como dejar de convertir nuestros problemas en eternos.

Si miras con atención a las áreas de tu vida que te generan sentimientos negativos te haces una simple pregunta:”¿Que hay que creer para sentir esto?”,  descubrirás que la raíz de esta negatividad se encuentra en una creencia limitadora.

Estaba a punto de escribir ” negativa” pero preferí “limitadora”.

¿Por qué?

Porque es lo que son nuestras creencias. Limitadores.

Como flotadores en un tanque que determinan hasta que nivel puede subir el agua para cerrar el grifo.

Son mecanismos de seguridad que desarrollamos durante muchísimas generaciones con el único objetivo, garantizar nuestra supervivencia como especie.

Las creencias heredadas de nuestra familia y elaboradas por nosotros mismos en el trascurso de numerosas reencarnaciones determinan, por ejemplo, ausencia o abundancia del dinero en nuestras cuentas, el nivel de nuestros ingresos y la forma en que gastamos nuestros recursos. Creo que todos escucharon las historias de personas que habían ganado sumas millonarias en la lotería y al cabo de unos pocos años se encontraban en una miseria total y absoluta.

Nuestras creencias controlan nuestras vidas.

Nuestras creencias casi nunca son elegidas conscientemente.

Al no cuestionarlas nunca, nosotros mismos les damos poder a nuestras creencias limitadoras.

Nosotros podemos cambiar nuestras creencias.

¿Cómo reconocer a una creencia limitadora?

Todas creencias limitadoras tienen algo en común.

Todas limitan nuestro poder para enfrentar a los desafíos y lo hacen agrandando a nuestra recepción del problema y reduciendo a la percepción de nuestro propio poder personal.

Las podríamos agrupar en tres grandes grupos:

  1. El problema en cuestión es algo personal tuyo.

A este tipo de creencias podríamos poner el prefijo

” Yo soy así…”

Y si sales a pasear y te clavas una espina seguramente encontrarás la explicación de lo sucedido en algún pensamiento parecido a este: ” Solo a mí me pasan estas cosas. Soy un total fracasado. Soy…”

  1. El problema en cuestión es algo eterno.

El prefijo de estas creencias es

” Yo nunca…” o “Yo siempre…”.

“Yo siempre me clavo alguna. Ni una sola vez en mi vida pude hacer algo sin terminar con los pies llenas de espinas. La verdad es que tengo que quedarme en casa porque si no siempre termino lastimado…”

  1. El problema en cuestión es algo omnipresente.

El prefijo es

” Nada…” o ” Todo…”

“Nada me sale bien… Ni siquiera salir a pasear. Haga lo que haga, lo voy a hacer mal…”

Para el colmo cada una de estas creencias con mucho gusto da pie a las creencias de otro grupo. Y como consecuencia nos terminamos enfrentando a un monstruo de tres cabezas que se ve como algo así:

“Nada me sale bien. Haga lo que haga lo hago mal. Siempre me pasa algo. Soy un desastre…”

¿Qué solución le puedes dar a este problema?

Es inmenso.

Solo puedes escapar.

Suicidarte. Físicamente o de una forma ritual, por ejemplo, recurriendo al alcohol o las drogas.

Nos sentimos como un ratón frente a una cobra.

Estamos hipnotizados.

Ahora vuelve unas líneas más arriba y recupera la conciencia.

¡Se trata de una simple espina!

Y tienes el poder más que suficiente para solucionarlo en el momento!

Sé que duele pero te dolerá más en cuando se hinche, se llene de pus y no podrás caminar.

Y si ya está hinchado, seguramente este dolor no se compara con el dolor físico y emocional de tener que amputar una pierna.

Piénsalo…

Todo lo que te duele ahora en tu vida es simplemente una espina de una creencia equivocada.

¡Tienes el poder de erradicarla ahora mismo!

Solo

tienes que  despertarte de esta hipnosis febril

que te produce el veneno de esta creencia y

hacer 3 simples pasos:

  1. Encontrar la espina (“¿Que hay que creer para sentir esto?”);
  2. Encontrar una herramienta (Una pincita, una aguja, una de las miles de técnicas de autoayuda, psicoterapia, PNL, hipnosis, meditación, etc.);
  3. Respirar hondo y sacarla.

Lo puedes hacer.

¡Hazlo ahora!

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