Siempre viví una vida “normal”.

Estudie y me recibí de ingeniero aeronáutico porque los estudios, supuestamente, me tendrían que abrir todas las puertas. Trabaje porque creía que trabajo en si me daría medios necesarios para algo más que sobrevivir.

Viví la misma vida “normal” que miles y millones de otras personas.

Y como todas estas personas siempre intuí que fui nacido para algo más, algo mucho más grande, para algo que, por alguna razón, siempre quedaba fuera de mi alcance.

Pensé que cambiando algo en mi exterior cambiaria mi vida y me fui del país donde había nacido, fui a otro continente para “hacer América” pero no cambio nada. Mi vida siguió siendo la misma rutina de supervivencia, preocupaciones y sueños frustrados. Incluso se había vuelta más difícil que antes. Por momentos fue dura.

De vez en cuando intentaba levantar vuelo, emprender algo grande en mi vida. Cambiaba de trabajo, cambiaba de rubro, estudie teatro, pinte cuadros, practique artes marciales pero, en definitiva nada cambiaba. Era como un viaje en el micro donde cambia el paisaje detrás de las ventanillas pero el asiento sigue siendo el mismo. Y esta hecho de preocupaciones, lucha por sobrevivir y la impotencia de torcer el rumbo de mi vida.

Siempre fui de leer mucho y había leído muchos libros sobre la espiritualidad y auto-ayuda pero la información valiosa de todos estos libros “no me entraba”. No entraba porque en lo más profundo de mi alma creía que estas cosas que anhelaba eran solamente para unas pocas personas, unas personas privilegiadas, los elegidos.

Recién después de un training con uno de los coach más exitosos de la actualidad en Rusia, K. Dovlatov, mi mente llego a abrirse un poco.

Porque, creo, que es como estudiar artes marciales. Puedes  pasar trescientos años mirando vídeos en YouTube y tratar de aprender algo por sí mismo o puedes encontrar a un profesor, un mentor, un Maestro para que te enseñe y te guie por este camino.

Entendí realmente que el cambio siempre comienza por dentro. Y, lo más importante, que es posible para todos.

Como dice un conocido dibujito animado:

“Cualquiera puede ser un chef”.

Hice otros cursos, leí, aprendí otras técnicas y empecé a compartir el tesoro que había descubierto con otras personas. Así nació mi blog donde publico solamente las técnicas fáciles y accesibles para las personas como yo, personas que recién  se animan a dar los primeros pasos hacia sus sueños, empiezan a moverse en la dirección de su meta. En dirección de la versión más elevada de sí mismo.

En esta época nació la idea de escribir un libro.

No era solamente para llegar a más cantidad de personas, tampoco para ganar dinero, era un símbolo para mí, una prueba tangible que marcaría el fin de una etapa. Por qué seguía creyendo estas cosas eran para unos pocos y yo no entraba en este club selecto de personas que dejan alguna marca en la vida.

Lo que veía a mí alrededor no había cambiado pero yo empecé a sentirme diferente. Será que yo había cambiado o tal vez, era porque ahora tenía una meta y había dejado de estar a la deriva.

En estos momentos descubrí quien eran mis amigos y mis enemigos, quien estaba dispuesto acompañarme y ayudarme y quien, no.

A veces fue muy doloroso descubrirlo.

Pero también descubrí que puedo volar, que al moverse hacia la meta nos conectamos con algo muy grande, con este “algo muy grande” que había buscando desde siempre, con el poder Creador que todos llevamos adentro. Un Poder ilimitado que nunca usamos viviendo una vida en piloto automático.

Y aquí lo tengo. No es un gran libro, es apenas un pequeño manual de auto-ayuda.

¡Lo tengo!

 ¡Lo logre a pesar de todo!

Mañana vuelvo a mi trabajo y mi rutina diaria y todo será igual. Sera el mismo “día de la marmota”.

Pero yo no seré el mismo. Al igual que el personaje de esta película, seré un poco mejor, más cerca de la mejor versión de mí mismo, de mi versión exitosa e imparable porque ya tengo otra meta.

Porque sé que puedo lograrlo y que el camino más largo empieza con un primer paso.

¡Todo es posible!

Y aquí tengo la confirmación.

Un pequeño manual.

Un gran paso a paso para llegar a las metas que habías vetado por creerlas demasiado grandes.